¿Es bueno pensar?
Pensar que estoy vivo, me conduce inexorablemente a pensar que me hago mayor y que un día me moriré.
Pensar que mañana será otro día, pero que será, seguramente otro día igual que hoy, igual que ayer, igual que todos los días pasados, me lleva (no te lo vas a creer) a “pensar” que de haber vivido sólo un día y asumiendo que todos los días son iguales, no necesitas vivir el resto ¡que descanso!
Pensar que, seas quién seas, eres una molécula de un ente absoluto. O quizás este ente absoluto, sólo es una molécula de otra entidad total, que a su vez puede ser……bla bla bla.
Pensar, que no deja de ser una seña de diferenciación con las otras especies animales, se convierte así en un arma de devaluación de la propia utilidad.
Pero no me hagáis caso, seguir con vuestra alta autoestima de especie fundamental en el devenir del Universo, de centro del porqué de todo, de ombligo interestelar y de niña bonita de vuestros falsos dioses.
imagina
POSTED BY imagina ON 03.25.06 @ 8:30 pm | 0 Comments
Aunque a veces disfruto el placer
Siempre estarás en mí pensar, éxito.
Nunca te olvidaré, triunfo.
Todos los días te tendré en mi magín, conquista.
Entre otras cosas porque un solitario éxito, un escueto triunfo y una sucinta conquista son difíciles de olvidar, por contra unos cientos de fracasos, unas decenas de derrotas y unos miles de descalabros, serían difícilmente evocables.
Aunque a veces disfruto el placer (¿) inconfesable, de regocijarme en la recapitulación de mis frustraciones, de mis amarguras, de mis depresiones, desparramando lágrimas sentidas, acompañadas de gritos desesperados, de lo que hubiera deseado y no fue.
imagina
POSTED BY imagina ON 03.18.06 @ 11:00 pm | 0 Comments
Nunca imaginé que pudiera vivir sin la luz
Siempre pensé que la luz era vida, que la oscuridad era frío y tristeza.
Nunca imaginé que pudiera vivir sin la luz, sin la claridad, sin los colores, pero esto es lo que me pasó.
Por un accidente de tráfico fortuito, perdí la vista, la capacidad de ver, me quedé a oscuras y sin ninguna posibilidad de recuperar el sentido perdido.
Cuando salí de la clínica donde me habían atendido, me pareció que entraba en un mundo de penumbras y misterios sin medida, que nacía de nuevo a otro universo desconocido y hostil.
Mi mujer que se había mantenido, en todo momento, fielmente a mi lado, me acompañaba cogiéndome amorosamente del brazo, aunque no podía disimular las interrogantes que este cambio drástico de nuestras vidas, iba a ocasionarnos.
Para mí aún era pronto para pensar en tal como se presentaba el futuro, ya que de momento la adecuación al nuevo estado y mis limitaciones, ocupaban todas mis capacidades de asimilación.
Cuando llegué a casa, insistí que me dejaran solo, para aprender cuanto antes, a manejarme sin ayuda, se me cayó el mundo encima por segunda vez después del accidente. Practiqué cien veces el caminar por el piso sin el nuevo bastón apéndice obligado de mi nuevo estado (quería crearme la sensación de ser independiente), pero sólo logré cansarme, llenarme de moretones y deprimirme más (luchar contra los estados depresivos frecuentes, descubrí que iba a ser, aparte de la pérdida de mi capacidad de visión, mi verdadera y gran dificultad).
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Perdonen la licencia; durante unos momentos he vivido (mentalmente) la situación de los invidentes y aunque sólo sea por un tiempo limitado, he de reconocer el enorme esfuerzo que representa vivir con una carencia importante, para ellos vaya mi homenaje.
imagina
POSTED BY imagina ON 03.12.06 @ 5:29 pm | 7 Comments
¡Y los sueños, sueños son!
¿Qué es la vida? Una ilusión,
una sombra, una ficción,
y el mayor bien es pequeño:
que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son.
Si la vida es sueño, y yo sufro de mis sueños, que me queda…
En la ilusión por ser, gasté toda mi aspiración, no cosechando, en el entretanto, los frutos de lo usual.
Quién pudiera, en aras de la vida deleitar, controlar los sueños, para apacibles poderlos forjar.
imagina
POSTED BY imagina ON 03.03.06 @ 9:19 pm | 0 Comments
Mañana
Mañana podré sentarme en el parque y sonreírle al sol.
Mañana seré un pájaro en el firmamento.
Mañana podré cantar bajo la lluvia.
Mañana lanzaré una moneda al aire para decidir si voy o no voy.
Mañana curaré las heridas de mis amigos.
Mañana escribiré un libro, pintaré un cuadro.
Mañana……
….despierto y hay que seguir con el hoy.
imagina
POSTED BY imagina ON 02.22.06 @ 9:08 pm | 3 Comments
1 Usuarios en linea
POSTED BY imagina ON 02.17.06 @ 11:00 pm | 0 Comments
Tomé conciencia de que quería atropellarlo
Aquella mañana no parecía distinta a tantas otras, en las que salía a la calle sin ninguna predisposición en contra de nadie, pero parece que te des cuenta de que algo tiene que ocurrir.
Otras veces, después de coger el coche, ya me había ocurrido, pensar, hoy no va a ser un buen día. Al salir del aparcamiento, una motocicleta que hace una maniobra para eludir el morro de mi coche, una mirada iracunda, encuadrada en el hueco que le deja el casco. Dos calles más allá un conductor con prisas que me corta en mi trayectoria, porque una furgoneta de reparto se ha parado en doble fila para descargar, ahora soy yo que digo, grito, al ambiente vacío de mi coche, con verdadera ira no contenida.
No estaba demasiado airado, cuando llegando a un paso de peatones, aquel tipo chulesco, comenzó a pasar con aire cansino, sin prisas, mirando como me acercaba, no aminoré, más bien creo que aceleré, como había hecho tantas otras veces, pasar muy cerca del peatón, para devolverle lo que a mi me parecía una afrenta personal, pero en esta ocasión fui directo a él.
No es que calculara mal y le rozara, no, es que en décimas de segundo, tomé conciencia de que quería atropellarlo, matarlo, triturarlo.
Y así lo hice.
Cuando paré, y fui hacia el destrozado cuerpo del accidentado, (no estaba nervioso, ni me sentía culpable), me di cuenta de lo que un vehículo de mil quinientos kilos, le puede hacer a un cuerpo desprotegido.
La gente se arremolinaba, alrededor, yo no era muy consciente de lo que me decían; si que recuerdo algunos insultos y acusaciones.
Llegó la guardia urbana, alguien les había avisado, al poco llegó la ambulancia, atendieron al personaje chulesco; yo seguía pensando en él como el chulo que se había llevado su merecido.
Cuando cubrieron el cuerpo y le taparon la cara, para subirlo a la camilla y meterlo en la ambulancia, por primera vez en todo el proceso fui consciente de lo que había hecho y la conciencia de culpabilidad me violentó.
Me desperté alterado e inquieto, y poco a poco fui tranquilizándome al darme cuenta de que sólo había sido un sueño, muy real, pero sólo un sueño.
Luego me quedé con la pregunta sin respuesta de cómo había podído tener aquella sensación de satisfacción, hasta que la conciencia tomó cartas en el asunto.
imagina
POSTED BY imagina ON 02.16.06 @ 8:45 pm | 4 Comments
Cae la nieve
El baile con ella fue como una revelación, me sentí, posiblemente por primera vez, feliz con una chica. Hasta entonces todas mis relaciones con muchachas habían sido superficiales, buscando el contacto, tener algún tipo de relación física, que en la mayoría de ocasiones no lograba. Aquel domingo, cuando nos fuimos con los amigos de la pista de baile, yo iba eufórico, había tenido una relación ideal, de hecho sólo fue una pieza la que bailamos, pero fue, para mí, intensa, plena, la excitación me duró toda la noche y el día siguiente.
Durante ese día intente llamarla por teléfono a la peluquería que trabajaba, pero no logré comunicarme con ella, no hubo manera de que se pusiera al teléfono. Fui a esperarla a la salida del trabajo, pero no la vi. Durante toda la semana viví en un malvivir de ansiedad, por no poder verla, por no saber de ella. El fin de semana siguiente, arrastré a mis amigos a un baile de la ciudad cercana, donde ella me había dicho que iba cada domingo a bailar.
No sé porqué estaba tan seguro de que iba a verla, pero mi convicción era total, y mi felicidad estaba a punto de materializarse, con su presencia y su satisfacción por verme.
No apareció, no vino. En el tocadiscos estaba sonando “Cae la nieve” de Adamo. Esta melodía se me quedo gravada a fuego, como símbolo de amargura, de desengaño. La melancolía me embargó, durante toda la tarde, el día siguiente, las semanas, los meses, incluso años después, escuchar aquella canción y recordar aquella semana de efervescencia onírica, me renueva aquella sensación de la ilusión frustrada, aquel sentimiento de amargura latente.
El caso es que después de aquel domingo de ensueño truncado, no hice nada por volver a verla. Es posible que aquel día estuviera enferma, o que no hubiera podido ir por cualquier motivo, pero para mí fue como si hubiese mutado de persona a recuerdo nostálgico.
Claro que a los dieciséis años, las cosas tienen una proyección que nunca más se repiten.
imagina
POSTED BY imagina ON 02.12.06 @ 12:02 pm | 2 Comments
En un segundo, no fue más, me vi muerto
En un segundo, no fue más, me vi muerto
El humo nos avisó, la habitación, al abrir la puerta estalló en nuestra cara, las llamas y el humo habían invadido todo, entramos en la habitación para hacer algo, el foco del fuego estaba en la pared de detrás de la puerta, que mi hijo por cosas de sus gustos tenía forrada con corcho, en el suelo carpetas, cartulinas, etc.
Para trabajar mejor, cerré la puerta, seguimos con nuestros infructuosos esfuerzos, hasta que el humo que se acumulaba en la habitación (teníamos que caminar agachados), nos obligó a desistir.
Le dije a mi hijo
– Déjalo, salgamos.
Cogí el pomo de la puerta y tiré de él, la puerta no se movió, estaba como soldada.
En un segundo, no fue más, me vi muerto, ahogado por el humo que ya estaba a la altura de mis hombros, y no me pareció mal (¿).
Enrabietado di una patada a la puerta, creo que solamente, para descargar mi rabia, y la puerta al tirar del pomo se abrió, suavemente, como si estuviera recién engrasada.
Después, la ayuda de los vecinos, nuestros esfuerzos inútiles para … nada, los bomberos, la clínica desintoxicándonos, mi hijo tardó tres meses en recuperarse psicológicamente, perdimos una perrita de 15 años “Pruna”, que cuando salimos no nos acordamos de ella, debió creer que en su lugar de siempre, debajo de una mesa, estaría segura.
El seguro se hizo cargo y después de un tiempo, pudimos volver a nuestra casa y a la normalidad.
Sólo me quedó una pregunta sin respuesta lógica, ¿que ocurrió con la puerta?, como es que estando totalmente bloqueada, se abrió tan suavemente en cuestión de segundos.
Un amigo, experto en cosas del espíritu, me dijo algo sobre que se me concedía una segunda oportunidad. Yo que soy bastante descreído, entré en una dinámica de dudas y de querer entender, por ello hablaba siempre que había ocasión de ello.
Hasta que seis meses después, mi hijo, que estuvo un largo período de tiempo sin hablar, me oyó explicar a otros mis dudas sobre el porqué la puerta se había abierto y dijo:
- Pues está claro, porque abrí la ventana, para que saliera el humo.
imagina
POSTED BY imagina ON @ 11:58 am | 0 Comments
Un pedigüeño original por Al-Duende
Ese día me harté de que las actualidades de la vida, del aquí y del allá, y más aquí que en el más allá, me impidieran ver más allá que los ojos inquietos, enfermizos, delictivos de guante blanco, con que se enfundan la mirada todos los días los pasajeros de la gran ciudad, habitantes de medios de transporte subterráneos; medios públicos de gestión, pues no de comportamiento, donde el hábito privado de sobreproteger la sonrisa es ley de rutina, ley de mercado, ley de carnaza, ley de carne de cañón en movimiento.
Harto como estaba, no pude sino reparar en aquel ser humano que arrastraba sus pies con un entusiasmo inversamente proporcional a los restos de ímpetu conquistador y extrovertido que emanaban de su voz; que tiznaba su mirada de la tristeza sempiterna del optimismo experimentado, bien lejos de la apatía gris que acompañaba las lecturas de mis compañeros habituales de viaje; aquel ser humano que en su mano entretenía las líneas de la vida, del futuro, del misterio y las preguntas, sin más preguntas que su presente, sin más misterio que su consciente deshacer el carrete de hilo de la muerte.
Aquel ser humano, alicaído y orgulloso, desnudo de mal vestido, reacio a la humillación de rendirse a lo previsible, inundó con una imperceptible luz de marzo el ambiente recargado de octubre que sedimentaba el vagón desde dos meses atrás, desde el principio de la línea, desde el principio del año. Siempre es octubre en el tren de las lluvias de las expectativas fracasadas. Hace tiempo acompañé a un ávido lector que acompañaba la actualidad con el falso reencuentro amoroso de Ismael Serrano en el metro. Así habría de ser también este seductor, incorregible, desconocido ser humano.
Acostumbrado como estoy a las miradas enfermizas, revisé su mundo interior, chequeé sus propias transgresiones: habrá venido a esta ciudad hace tiempo, sólo y lejos de su familia, familia en crisis por otra parte. Se le nota fuerte, independiente, decidido y tenaz, superviviente nato, vividor cómplice, autor de praxis intransferible. Estudia, no cabe duda, y paga su vida, y su sobrevida, que es infravida, con un infrasueldo sin más sobresueldo que la propina de quienes tienen sobresueldos porque se propinan a sí mismos lo que esquilman a otras masas de infrasueldistas. Sé esto último porque varias veces al año publico noticias al respecto.
Hoy las fuerzas le han abandonado, necesita algo, algo inmaterial, algo sin más cuerpo que lo que puedan expresar otros cuerpos desde sus convicciones, y no desde su bolsillo; tiembla de duda, no de frío en este octubre de calefactor de diciembre; tiembla de incertidumbre y de seguridad de muerte en los raíles de la vida secuestrada, de las vidas secuestradas; tiembla de falta de entrega y compromiso, de haberse despojado una y mil veces de sus convicciones, y haber recibido a cambio los andrajosos ropajes de la prostitución emocional. Tiembla, y tiembla su voz, que debe carraspear antes de alzarse victoriosa:
— Les agradecería que me prestarán atención. Soy estudiante, estoy sólo en esta ciudad, y mi familia está muy lejos y no tengo amigos, ni conocidos. Normalmente puedo aguantar la soledad y mantengo un buen estado anímico. Pero hay algunos días que me siento más bien deprimido, y hoy es uno de ellos. No les voy a pedir dinero, sólo les pido su simpatía y su cariño. Ahora voy a pasar por delante suyo y agradecería, desde lo más profundo, una sonrisa de afecto, de cada uno de ustedes, o una palabra de aliento. -
Vino hacia mí. Yo había quedado petrificado por su visión, por sus palabras, por su dulzura marchita, por su dureza que era disfraz blando de la entereza, por su caída en el terreno humillante de la súplica, valiente súplica de sonrisas, de guiños, de palmadas. Hace poco alguien conversó cerca de mí con la idea de montar una web bajo la dirección yotambiensoymercenario.com; este ser humano habría sido buen ejemplo de lo que esa web quería mostrar. Esperaba ansioso que el lector que me sujetaba, como cada mañana, como todas las mañanas, hiciera alarde de simpatía, de comprensión, de entrega, de reparto. Esperaba que el lector que me sujetaba compartiera la petición, y transmitiera así su propia necesidad oculta tras sus gafas de funcionario que optó por la oposición engatusado por el trabajo seguro y para toda la vida, no por su convicción de servicio al ciudadano. Y mi lector, nudo italiano de corbata china al cuello, fieltro corroído de traje anual, se desembarazó de tan sencillo gesto utilizándome como parapeto entre las dos miradas necesitadas; entre su cobardía, su necedad y su servilismo, y entre la osadía, la firmeza y la rebelión del ser humano atento, sensible e irredento que había irrumpido en su lectura.
Me dio asco dar noticias a quien jamás podrá forjarse una opinión libre. Deseé arder entre sus manos, papel soy luego también madera, pero no poseo la capacidad de la ignición autómata. Suerte, ser humano. Sigue cosechando sonrisas. Las mereces. Y quizá, algún día, caiga agradecido en tus manos, para sonreírte, desde mis páginas en blanco y negro, desde mi estrecho margen de simpatía periódica, diaria, impresa.
por Al- Duende
Sobre una idea de imagina
POSTED BY imagina ON @ 11:46 am | 0 Comments
La sonrisa puede mover el mundo, por Mero
Sin dudar bajé por las sucias escaleras de la estación del metro, y me sumergí en un hoyo de movimiento y soledad. Era un día normal como cualquier otro, el reloj marcaba las 6 de la tarde, y yo, como habitualmente lo hacía, esperaba el tren para ir a casa. El ambiente era serio, casi muerto. Toda la gente vestida de terno y usando sus máscaras de seriedad y cansancio, esperaban el tren para ir de vuelta a casa después de un agitado día en el trabajo. Ninguna sonrisa podía ser vista en ese mar de movimiento.
Hace ya bastante tiempo que vivo en esta ciudad, solo y lejos de mi familia, que enfrentaban una crisis en algún lugar remoto de este mundo. Siempre me han dicho que soy un hombre fuerte, por lo que no tuvieron mayores preocupaciones cuando decidí irme, porque sabían que yo de alguna forma sobreviviría y saldría adelante.
Sobreviví y logré entrar a una universidad, que pago con mucho esfuerzo trabajando como mesero en un restaurante con mucha clase, aquellos restoranes donde las personas de la alta sociedad van a hablar sobre negocios, con sus trajes aburridos y serios, y las mujeres se ponen sus mejores trajes y joyas, y se juntan a chismosear sobre la sociedad y los espectáculos.
Pero hay días que las fuerzas parecen desvanecer de mi, y me encuentro tan vulnerable como le afecta el frío a un bebé. Y es en esos momentos que necesito una sonrisa, un apoyo, alguien que me de el empujón y me tire de nuevo a la vida, a seguir luchando, a no quedarme atrás.
Ese día, salí de mis pensamientos por algunos segundos para poder tomar el tren, entre, para darme cuenta que estaban todos los asientos ocupados, a si que me tuve que ir de pie, pero milagrosamente, era el unico que iba parado. Todo el mundo me miraba, me sentía como un animal enjaulado en un zoológico. Pues fue ahí cuando decidí hablar y decir mis pensamientos. Un poco nervioso, carraspié y levante la voz.
Casi como si fuera un trance, estas fueron las siguientes palabras que pronuncié:
- Les agradecería que me prestarán atención. Soy estudiante, estoy sólo en esta ciudad, y mi familia está muy lejos y no tengo amigos, ni conocidos. Normalmente puedo aguantar la soledad y mantengo un buen estado anímico. Pero hay algunos días que me siento más bien deprimido, y hoy es uno de ellos. No les voy a pedir dinero, sólo les pido su simpatía y su cariño. Ahora voy a pasar por delante suyo y agradecería, desde lo más profundo, una sonrisa de afecto, de cada uno de ustedes, o una palabra de aliento. -
Partí caminando hacia un hombre que parecía ser oficinista, pero creo que éste se avergonzó un poco y me trató de ignorar, abriendo el periódico que llevaba en la mano. Luego me acerqué a un obrero, que luego de pelear con sus demonios internos, superó la vergüenza y me esbozó una tímida, pero reconfortante sonrisa. Después, me acerqué a un hombre de tercera edad, que me mostró una amplia sonrisa y me dio la mano. Seguí caminando y dos señoras más bien viejas, me abrazaron y me dieron algunas palabras de aliento. Luego, como si hubiera sido una orden mecánica, mucha gente se levanto y se dirigió hacia mi, y me esbozaron mil sonrisas y me consolaron, me dieron el empujón para seguir adelante, para seguir luchando.
El tren llego a la siguiente estación, y despidiendome y agradeciendo a la gente, me baje y emprendi mi camino hacia mi casa, con el corazón tibio y un ánimo esperanzador.
No dejes que tu máscara quite la sonrisa que llevas dentro, nunca sabes quien pueda necesitarla. Gracias a ella, podemos unirnos y dejar de lado nuestras diferencias, y luchar juntos contra una causa.
Texto- mero
Basado en el original de imagina
POSTED BY imagina ON @ 11:41 am | 0 Comments
UN PEDIGÜEÑO ORIGINAL, por imagina
A aquella hora, el metro, no estaba muy concurrido, quizás un poco más de lo habitual, por que últimamente se había puesto en marcha una campaña de publicidad, para potenciar el uso del transporte público.
Al parar en la estación, entró en uno de los vagones, junto a tres personas más, un chico joven, con aspecto de estudiante, ropa actual bastante usada, llevaba una mochilla que se quitó al entrar. Se colocó aproximadamente a mitad del vagón, carraspeó y levanto la voz para hacerse oír desde todo el compartimiento, y dijo:
- Les agradecería que me prestarán atención. Soy estudiante, estoy sólo en esta ciudad,….
Algunos de los viajeros se volvieron, por
curiosidad, otros muy acostumbrados a los pedigüeños habituales, ni se molestaron en mirarlo.
- …mi familia está muy lejos y no tengo amigos, ni conocidos. Normalmente llevo la soledad y el estado anímico, bastante bien. Pero hoy, es de aquellos días, en que me siento especialmente deprimido.
Ahora sí, que había concitado la atención, de todos los viajeros del vagón, excepto la de un personaje, que posiblemente abotargado por la bebida, dormía profunda y ruidosamente en uno de los asientos.
En este punto, el muchacho, tenía los ojos brillantes, como si estuviera a punto de echarse a llorar.
- No les voy a pedir dinero, sólo les pido su simpatía y su cariño. Ahora voy a pasar por delante suyo y agradecería, desde lo más profundo, una sonrisa de afecto, de cada uno de ustedes.
El primer pasajero al que se acerco, fue un hombre de mediana edad, con apariencia de comercial u oficinista, que no sabía que actitud tomar, desde luego no sonrió y para salir del aprieto, abrió el periódico que llevaba en la mano y se puso a hacer cómo que leía.
Una parte, de los viajeros, que no habían perdido detalle, murmuraron de forma audible, su desaprobación.
La segunda persona, a la que se acerco, fue un hombre joven, vestido con ropa de obrero, sentado al lado del anterior, éste, también un tanto incómodo, esbozó una tímida sonrisa.
El tercero, un señor mayor, con aspecto de jubilado, se levantó antes de que el muchacho llegara hasta él, y con una amplia sonrisa le dio la mano efusivamente.
Dos señoras de cierta edad, que iban juntas también se levantaron, una de ellas con lágrimas en los ojos, y mientras una se abrazaba al chico con cariño maternal, la otra le sonreía, mientras le daba palmaditas cariñosas en la espalda.
A partir de este momento, el chaval ya no dio ni un paso más. Una parte del resto de pasajeros, se levantaron y le rodearon, con grandes efusiones cariñosas y amplias sonrisas.
Mientras, el tren había llegado a la siguiente estación y estaba deteniendo su marcha. El joven, se desasió de las postreras efusiones de cariño de dos pasajeras, que no querían que se fuera sin una última y generosa muestra de ternura, y bajó del coche. El tren reemprendió su marcha, llevando en aquel vagón, cosa poco habitual, un grupo de pasajeros, que sin conocerse entre ellos, estaban alegres, dicharacheros y con ganas de sonreír.
Al mismo tiempo que el muchacho, bajó otro chico, de edad parecida. Cuando el tren desapareció por el túnel, los dos se sentaron, sonriendo con satisfacción.
- Lo has cogido.
- Todo, hasta el último detalle.
Le dijo, sacando una cámara de video, de reducidas dimensiones, de la bolsa de deporte que llevaba.
- Esta vez, igual ganamos el primer premio del concurso.
Dijo, comenzando a caminar hacia la salida.
- Ya veremos. De todas formas he disfrutado haciéndolo.
imagina
POSTED BY imagina ON @ 11:38 am | 0 Comments
Soliloquio de Segismundo en La vida es sueño
Sueña el rey que es rey, y vive
con este engaño mandando,
disponiendo y gobernando;
y este aplauso, que recibe
prestado, en el viento escribe,
y en cenizas le convierte
la muerte, ¡desdicha fuerte!
¿Que hay quien intente reinar,
viendo que ha de despertar
en el sueño de la muerte?
Sueña el rico en su riqueza,
que más cuidados le ofrece;
sueña el pobre que padece
su miseria y su pobreza;
sueña el que a medrar empieza,
sueña el que afana y pretende,
sueña el que agravia y ofende,
y en el mundo, en conclusión,
todos sueñan lo que son,
aunque ninguno lo entiende.
Yo sueño que estoy aquí
destas prisiones cargado,
y soñé que en otro estado
más lisonjero me vi.
¿Qué es la vida? Un frenesí.
¿Qué es la vida? Una ilusión,
una sombra, una ficción,
y el mayor bien es pequeño:
que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son.
Pedro Calderón de la Barca
POSTED BY imagina ON 02.11.06 @ 6:15 pm | 0 Comments
¡S O Y!
- Soy una paloma con vértigo
- Una silla de tres patas
- Un espejo sin reflejo
- Una luz sin claridad
- Soy un profeta sin seguidores
- Un Dios sin creyentes
- Soy una docena de once
- Un dos en un mundo de unos
- Soy un individuo que no consigue ser individual
- Una parábola sin metáfora
- Una claudicación en un mundo de irreductibles
- Soy una puerta abierta en un mundo de ladrones
imagina
POSTED BY imagina ON @ 4:44 pm | 0 Comments
ACEITUNEROS
ACEITUNEROS
Andaluces de Jaén,
aceituneros altivos,
decidme en el alma: ¿quién,
quién levantó los olivos?
No los levantó la nada,
ni el dinero, ni el señor,
sino la tierra callada,
el trabajo y el sudor.
Unidos al agua pura
y a los planetas unidos,
los tres dieron la hermosura
de los troncos retorcidos.
Levántate, olivo cano,
dijeron al pie del viento.
Y el olivo alzó una mano
poderosa de cimiento.
Andaluces de Jaén,
aceituneros altivos,
decidme en el alma: ¿quién
amamantó los olivos?
Vuestra sangre, vuestra vida,
no la del explotador
que se enriqueció en la herida
generosa del sudor.
No la del terrateniente
que os sepultó en la pobreza,
que os pisoteó la frente,
que os redujo la cabeza.
Árboles que vuestro afán
consagró al centro del día
eran principio de un pan
que sólo el otro comía.
¡Cuántos siglos de aceituna,
los pies y las manos presos,
sol a sol y luna a luna,
pesan sobre vuestros huesos!
Andaluces de Jaén,
aceituneros altivos,
pregunta mi alma: ¿de quién,
de quién son estos olivos?
Jaén, levántate brava
sobre tus piedras lunares,
no vayas a ser esclava
con todos tus olivares.
Dentro de la claridad
del aceite y sus aromas,
indican tu libertad
la libertad de tus lomas.
POSTED BY imagina ON 01.19.06 @ 8:29 pm | 0 Comments

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