Vuelta a “Escribir por el placer de decir”
Para tocar los temas de política, actualidad y sacar “sang i fetxe” de las cuestiones candentes, lo hacía en mi blog, ahora recuperado, “imagina-ción” http://www.lacoctelera.com/imaginacion
Como ahora necesariamente tiene que volver todo a su curso normal, me he puesto a escribir algo que sea mensaje fehaciente de que este vuelve a ser un blog de pensamiento y expresión, como rezaba en el subtítulo “escribir por el placer de decir” y seguramente volverá, después de un corto período de actividad, a su ostracismo habitual.
Lo subtitulé “escribir por el placer de decir”, porque a mí me encanta “decir” y lo que digo tiene verdadera trascendencia vital, bueno alguna de las cosas que digo……, en realidad, si soy sincero, muy pocas cosas de las que digo tienen trascendencia, pero eso sí, para pillarla tienen mis interlocutores que estar escuchando pacientemente todo lo que digo, paciencia que en realidad muy pocos tienen, creo que ahora que pienso sólo uno tiene esa capacidad y ya tiene mérito porque es una persona que no soporta escuchar estupideces. A decir verdad, nos escuchamos mutuamente y creo recordar que el record de horas que estuvimos hablando, fue de cerca de treinta horas sólo con las interrupciones lógicas.
Precisamente una de las últimas conversaciones que tuvimos, entre muchos otros temas, hablamos del uso (y abuso) que se hace de la expresión calificativa “racista”, tan de moda últimamente, ya que se escucha continuamente antes de dar una opinión sobre algo, la justificación “Yo no soy racista, pero…..”.
No os voy a cansar con todo el contenido de la charla, pero si que diré que terminamos con el concepto claro para los dos de que “la imbecilidad no discrimina por razones de raza, sexo, color, edad o condición, el imbécil, sea de la raza que sea, es imbécil”
